Monday, November 12, 2007

Y otra vez voy.


Y otra vez voy.

Como dicen, con el corazón en la mano,
con las ilusiones en el piso,
con las lágrimas empacaditas,
me las traje aunque paguen sobrepeso.
Aunque me cueste arrastrarlas por el aeropuerto hasta el pilar donde te encuentro.
Ahi te esperaré.
Si abriéramos las maletas al vernos, te bañarías en ellas, inundaríamos la sala A de las salidas nacionales y las casetitas que te rentan los taxis. Y si abriéramos las maletas en el lobby donde siempre nos hemos quedado, inundaríamos de mis lágrimas hasta Paseo de la Reforma, la Casa de la Condesa y su Plaza Luis G. Cabrera. Los asistentes a los cafecitos no iban a saber si lo que les llueve es lluvia, la fuente de la plaza o las lágrimas que caen del balcón del hotel.

Lo bueno es que hoy no llegaremos ahi.

Hoy estrenamos otro hotel.
Hoy estrenamos otros elevadores, otras recepciones, otros pasillos y otros shampoocitos en la regadera.
Hoy estrenamos espacios nuevos para hablar, discutir y escuchar una y otra vez cómo es que yo no entiendo que tu no quieres ser mío. Y proablemente, no quieres pagar el precio de que yo sea tuya.

Aqui voy de nuevo.

Molesta entre la gente, cargando las pesadas maletas, hablando con extraños y escuchando sus historias chuecas… lejanas.. absurdas. Mentirosas.
Comparto el destino con 100 pasajeros y todos vamos a distintos lugares. Es como compartir la vida contigo.
Compartir la vida contigo, es comprar el pasaje con destino desconocido, es no saber la ruta, ni las escalas, ni lo que servirán de comer ese día. Estar contigo es no saber el clima, ni qué debo llevar puesto, ni si necesito pasaporte, o dinero, o visas…

Estar contigo es como esperar siempre subirte a primera clase y no alcanzarla nunca. Es ver la cortina de primera desde el pasillo muy lejos.. muy lejos. Soñar que un día tendrás para comprarte ese boleto y en el fondo sabes que esa cabina, -la de primera- nunca la vas a abordar.

Estar contigo es como llegar al hotel y tu cuarto esté ocupado. Es como no alcanzar boletos de cine… hacer una llamada y que suene ocupado.
Estar contigo es pedir a recepción que te despierten y no oir el teléfono de madrugada. Es tomar mil vuelos en los peores horarios, es quedarte atascado en el tráfico y perder el avión.

Estar contigo es ser un extranjero siempre. Estar contigo es nunca alcanzar la patria. Estar contigo es necesitar mapa de la ciudad de los recuerdos y tomar el metro y darte cuenta que la estación “besos” no pasa por la línea en que vas.

Estar contigo es tocar el vacío del idioma que no entendemos.
Estar contigo es tener otro uso horario y sufrir insomnios los días menos apropiados. Es poner en la puerta el letrero de “no molestar” y ser despertado por la camarista cuando mejor duermes.
Estar contigo es que se vaya la luz… estar contigo es como un hotel incendiado, como una amenaza de bomba en Atocha, como la noticia de un suicidio en Paris.

Estar contigo me vacía los bolsillos como en las casas de cambio de American Express. Estar contigo es no conocer los billetes del país y tardarte pagando en las cajas registradoras. Estar contigo es que las conecciones eléctricas no sean las mismas que en casa y no poder usar los aparatos. Es no poder escuchar la música. Es no poder amar en libertad.
Es no poder amarte.
Punto.

1 Comments:

Blogger En el 5º anillo de Saturno said...

Siempre se puede amar.Nos pueden quitar el derecho de tener al ser amado,pero jam�s la libertad de amar.
Me encant� c�mo escribes y me gustar�a que t� tambi�n leyeras lo que yo escrib�.
Marta

9:19 AM  

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