Monday, June 25, 2007

Vuelo número no me olvides.

Y aqui vengo con el "look" de venado asustado por las luces de un coche en medio de la carretera.
No he dormido por días, y lo que antes quitaba un Tafil, hoy lo trae tu olvido.
Aqui viene esta princesa destronada, con el vestido rasgado y la corona chimuela. -El cetro se lo quedó el de aduanas en el aeropuerto-
Traigo muchísimo equipaje en un veliz muy rojo. Es la alegoría de un corazón cargado, pesado, pagando sobreequipaje y cada vez que regresa conmigo regresa con menos cosas y más raspones.
Mi veliz rojo regresa mutilado y queda tirado en medio de la habitación 803... abierto, como un gran corazón desangrado, apuñalado.
Hoy las azafatas me llamaron "Señora" y me molestaron.
He dejado las esperanzas en la escalera de abordaje, se me cayeron hace como tres semanas, cuando por los amaneceres venía al aeropuerto a ensayar cómo sería el próximo viaje para verte. Ya me saludaba el perro del guardia, el de intendencia y la taradita del mostrador de Aviacsa. Al no verme otra vez, me han extrañado (Hoy me lo dijeron cuando salía mi avión). Yo sólamente les platico que las últimas semanas desaparecí del planeta. Quedó mi oficina, mi casa y mi cama vacías... los gatos no me volvieron a ver. El piso no me volvió a sentir.
Solamente logré reunir un poco de luz para levantarme de donde sea que me fuí para volar a verte otra vez: cargada de regalos, repleto mi veliz rojo con cambios de ropa para la noche o para el día... lo que si viene vacío es el compartimento donde guardo la esperanza.

Traigo el corazón en el equipaje de mano.
(No olvide sus pertenencias).

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