Monday, June 25, 2007

De viaje


Estoy aqui queriéndote
-a veces y no-
segura de que eres una dulce compañía...
eres un boleto de lotería,
eres un whisky a medio terminar (porque siempre se quiere más)
eres un decadente pastel de chocolate...
y asi pago mis culpas, una a una,
a golpe de soledades,
de hacerme amiga de los ruidos y las cosas más extrañas... todo por volverte a ver... todo por volverte a oir...
En este viaje terriblemente didáctico descubrí que ya soy amiga del aeropuerto y el bolero de la salida... soy confidente del botones y alcahueta de la mucama...
Y entre cita y cita conozco más las albercas, los elevadores y los pequeños jabocitos con su olor peculiar... tu no quieres más que un pentagrama sobre el Río de la Plata... no quieres más que lo que nunca sucedió... y yo sigo viniendo y tu sigues andando, en las calles empedradas del barrio antigüo y sus casas roídas, abandonadas...
Yo te sigo buscando, tu te sigues cansando...
Estoy empacando una vez más los sueños bien dormidos en el veliz rojo... ese, el que queda tirado en medio de mi habitación, rojo, abierto como un corazón.
Sigo aqui, guardando uno a uno los besos que no te di, las caricias que me debes...
Son casi las dos... es casi la hora en que te confieso, volvería mil veces a "besar la tierra que vas pisando". Volvería mil veces a ver tus ojos vacíos de mi. Volvería sin embargo mil veces, para ver, si a la mil y una, me dices: "No quiero vivir sin ti".

Vuelo número no me olvides.

Y aqui vengo con el "look" de venado asustado por las luces de un coche en medio de la carretera.
No he dormido por días, y lo que antes quitaba un Tafil, hoy lo trae tu olvido.
Aqui viene esta princesa destronada, con el vestido rasgado y la corona chimuela. -El cetro se lo quedó el de aduanas en el aeropuerto-
Traigo muchísimo equipaje en un veliz muy rojo. Es la alegoría de un corazón cargado, pesado, pagando sobreequipaje y cada vez que regresa conmigo regresa con menos cosas y más raspones.
Mi veliz rojo regresa mutilado y queda tirado en medio de la habitación 803... abierto, como un gran corazón desangrado, apuñalado.
Hoy las azafatas me llamaron "Señora" y me molestaron.
He dejado las esperanzas en la escalera de abordaje, se me cayeron hace como tres semanas, cuando por los amaneceres venía al aeropuerto a ensayar cómo sería el próximo viaje para verte. Ya me saludaba el perro del guardia, el de intendencia y la taradita del mostrador de Aviacsa. Al no verme otra vez, me han extrañado (Hoy me lo dijeron cuando salía mi avión). Yo sólamente les platico que las últimas semanas desaparecí del planeta. Quedó mi oficina, mi casa y mi cama vacías... los gatos no me volvieron a ver. El piso no me volvió a sentir.
Solamente logré reunir un poco de luz para levantarme de donde sea que me fuí para volar a verte otra vez: cargada de regalos, repleto mi veliz rojo con cambios de ropa para la noche o para el día... lo que si viene vacío es el compartimento donde guardo la esperanza.

Traigo el corazón en el equipaje de mano.
(No olvide sus pertenencias).