Monday, October 10, 2005

Reflexión de Octubre.

Partamos de que octubre de por si es un es escabroso:
Halloween, el previo al día de muertos, mi ex-aniversario, el mes 10, ése, de las pinches lunas que me hacen llorar y ponerme loca.

Estoy aqui parada a los 37 años y no consigo recogerme.
Recoger los pedazos que he ido dejando por doquier. A través de los años, escuchando palabras melosas y sus correspondientes mentadas de madre... de azares y atinos... sobre todo, de grandes desatinos. será? O he sido tan atinada que por eso es que he conseguido no morirme a pesar de desearlo y aqui sigo: Still standing.

Hoy, rodeada de velas blancas para la paz, de velas rosas para el romance, de rojas para la pasión, de Santos por si hace falta... ya no sé a qué encomendarme: esta transformación de oruga a mariposa cuesta mucho. Cuesta la vida, la sangre, el corazón y no terminamos nunca... o mejor dicho:
Todavía no empezamos y ya me terminaste?

En unos 15 días supongo estaré divorciada.
D I V O R C I A D A. Como un estigma, hasta odio la fonética de la palabra.

Odio el tiempo que no pasa y el que ha pasado. Creo que hoy, odio todo. Me cuelgo pulceritas de Santitos que me dan mis amigas: para conseguir novio rápidamente.. supongo para navidad voy a recibir un "kit completo" con sprays atrayentes del hombre deseado, jabón oloroso infalible, polvos embrujadores... a ver si el año que viene "salgo"... la cosa, mis queridas amigas, es que ni toda la brujería del mundo conseguirá lo que busco: Ese hombre.

Ese hombre. Inventado, creo yo. Porque no sé de dónde lo saqué... él es algo asi como una combinación del príncipe azul, con la ingenuidad de la adolescencia, de la memoria de lo prohibido. La promesa de la novedad y la sorpresa. Del desatino, precisamente. Es un hombre suficientemente trabajador pero suficientemente desapegado como para tomarse una tarde libre entre semana. Es un hombre que me da lo que quiero y toma lo que le doy. Un hombre que desea estar conmigo no importa qué. Ni quién. Ni cómo.

Ese hombre no existe. Lo busco. Lo busco todos los días, lo extraño. Y mi añoranza no le significa absolutamente nada. No aparece. Mi soledad no es suficiente, ni conmovedora... aqui sigo, sentada, entre velas prendidas invocando a todo lo que se deje invocar para que aparezca. Y nunca desaparezca. El sueño de todas: el alcance prácticamente de ninguna.

"Estoy harta de ser buena", dijera la Pepa en "Mujeres al borde de un ataque de nervios". Estoy harta de no poder expresar lo que quiero y deseo. De cómo quiero ser tratada y que no me digan: "es que ahorita no puedo...." AHORITA!!!!! AHORITAA????? ahorita significa NUNCA. Eso si he aprendido a los 37... ahorita significa nunca.

Entonces supongo no me queda mucho más que sentarme, ver la vida pasar. Quizá con el riesgo que en esa película, se me pase una buena escena-oportunidad. Pero estoy enojada con la vida. Estoy enojada con Dios. Estoy enojada con mi príncipe inexistente pero eso si: muy, muy azul.

He leído libros y notas guardadas, he recorrido las fotos de mi vida. He estado al pendiente de él y todo su alrededor. Quiero que exista.. pero no lo he conseguido. No ha bastado que ofrezca mi corazón fresco sobre la tabla de cortar. No ha bastado que me transforme ni física, ni mentalmente. No ha bastado que haya pronunciado los discursos más románticos ni haya tenido el sexo más apasionado, no significa nada que haya sacado a la gran puta que llevo dentro y haya hecho cosas para las cuales no tengo nombre. No ha bastado.

No basta nada.