Monday, February 28, 2005

Mis tacones negros.

No me quité los zapatos
por que es lo único que me conecta
con el presente.
Son con los que piso el suelo
que nos pasea hacia
el camino del deseo.
Esos tacones son míos:
la pulcera que abraza mis tobillos
es en realidad
grillete de mis pasiones.

No me quité los zapatos
por si hacía falta correr...
por si acaso agujeraba una almohada
y volaban los sueños que no podemos tener.

No me quité los zapatos
para ver si ellos
luego,
debajo de la cama
por las noches
me susurran las memorias
del encuentro
olvidado.

Pero sobre todo..
no me quité los zapatos
por que te quize querer
con todo mi amor
con todos mis escudos
con todos los seguros contra
el destierro
con toda mi verdad...
y mis tacones,
ellos,
los negros,
son imprescindibles:
me acompañan en mis
caminos de soledades,
de añoranzas,
de vino y humo..
de ti.

25 de febrero dentrodeunadecada

Estoy donde se supone que no debo estar,
Sintiendo lo que no debo sentir.
La premura del tiempo... del implacable tiempo que no nos asiste.
Sentirte tan lejos estando tan cerca.
Besarte tantas veces sin haberte tocado.
No estás. Y a mi lado, no regresas.
Estás tan lejos que apenas puedo oirte.
Apenas te descubro en la claridad de tu oficina
y las esperanzas se han ido.
Llueve a borbotones mi delirio.
Tu ausencia huele a flores de carretera.
Las palabras que dijiste... las he olvidado.
No contemplo la posibilidad de apagar la luz
y encender la música.
Estoy segura que me romperás el corazón.
El corazón te espera y tu no lo sientes.. no lo ves.
Tus libros se dan cuenta..
tus fotos lo saben..
el teléfono lo grita... ¡no te vayas¡.. Ella es
la que no está y en diez años vas a decir:
Por qué no me atreví?
Ella es la que en diez años
no vas a tener y vas a pensar,
un día,
viendo el mar... por qué no ?
Yo soy esa de la que huyes.
Soy esa brevísima posibilidad de felicidad que no quieres.
Soy tu paz.
Soy tu risa.
Soy tu espera.

Friday, February 18, 2005

Par avion

Quisiera escribir cartas.. de esas que huelen a papel viejo.. que todavía viajan por tren, barco o avión. Esas que les pones perfumito y cuando las abren huelen a ti.. en las que percibes el temperamento de quien la escribe por su letra ... las curvas, los acentos, los colores, las intenciones.

Quisiera escribir cartas que necesitaran estampillas... esperar impaciente el día que las pueda enviar, dejarlas en el buzón de la oficina de correos y con ella, enviar toda la ilusión y el corazón.. para que se vayan envueltitos en papeles perfumados, oliendo un poco a humedad y saliva...

Pero sobre todo...
Quisiera recibir cartas.
Esas que trae el cartero de siempre. Esas que definen el calendario y hacen que la semana se divida en: antes y después de la carta.
Esas cartas que te llegan con el tiempo invertido del otro, de la imaginación, del anhelo.
Esas cartas donde viaja el amor eterno, sin tiempo... las que puedes guardar por décadas y al volverlas a leer el tiempo se detiene. Los personajes son los mismos, ahi están, entre los renglones de la memoria, en el olfato, el tacto, la vista.

Las cartas que todavía guardo asi son.
Ellas me detienen los fantasmas y yo los saco a jugar de vez en cuando. De vez en siempre, cuando la soledad ataca desde el rincón de los castigos, abro mi caja de los recuerdos... la acaricio, la pongo sobre mis piernas y me pongo recorrer los años que no han pasado. Las riego con lágrimas de nostalgia y ellas florecen cada vez.
Nunca me fallan.

Monday, February 07, 2005

Questions posees aux Jardins du Luxembourg...

Estoy sentada en unas bancas verdes, de fierro, muy frías de los Jardines de Luxemburgo... yo con un café en la mano, viendo cómo los viejos insisten en jugar _____ mientras me congelo las piernas... todos ellos me ven como presumiendo su gran reunión semanal, el momento en el que se liberan de sus sillones roidos, los sacos apolillados... y me muestran su leve sonrisita chueca desde lo lejos. Creo que sin lentes realmente no me ven, pero dibujan en mi una silueta de mujer: con eso basta.

He soñado muchas veces que camines conmigo por este parque en que tantas veces te pensé, te escribí, te suspiré.
No hemos tenido la ocasión de llenarnos de esas piedritas blancas, casi arenosas los zapatos. No has recogido una hoja de los árboles como separador de libros.. pero sobre todo... no has contestado mis preguntas...

Qué pasaría si...
Yo fuera la que te hiciera café todos los días?
La que recoge la ropa del piso?
La que se emborracha cada tercer día para olvidarte y sin embargo tuviera que recordarte por que estarías durmiendo a mi lado?

Me quisieras más si fuera más interesante?
Más delgada?
Más alta?
Más morena?

Pudieras vivir sin mi y mis pequeños detalles?
Pudieras borrarme de tu memoria deteniendo una copa
sonriéndote como nadie -o todas-
te han sonreído?

Volverías si..
Fuera yo más impuntual?
menos predecible?
más etérea?
menos intensa?

Seguirías interesado si de pronto,
te dijera
lo mucho que te extraño y lo poco que te tengo.
(lo nada que te tengo)...

No quisieras preguntarme algo?
Hay algo que quieras saber?
Hay alguna puta información que no tengas y quieras saber???

Silencio.

El café se enfrió.
Los Jardines se pintan de gris. No hay flores. La fuente está apagada.
Me retiro...Cruzo hacia la fuente Saint Michel y le pregunto al detenerme frente a ella:
(creo, un poco frustrada)

Cuándo?...