Wednesday, March 17, 2010

Ellas... las estúpidas de ojos vacíos y de colores.

Las Vegas Nevada. 2am. 6 ó 7 de marzo. No sé.
Estoy sola en un café porque no puedo con la gente común y corriente. Más corriente que común. Soy una inadaptada para el resto de la manada pero me doy cuenta que cada vez me encuentro mejor conmigo misma y no soporto mucho, más bien dicho nada la estupidez.
Estoy lista para alienarme. Estoy lista para ser gourmet de mi vida, mis cosas, mis mascotas y mis amores. Me vale madre tener 41 años y ser dueña de mi tiempo y mis preferencias. Me da terrible desgana y ninguna tolerancia por las amas de casa que practican la libertad a medias. No soporto la doble moral ni sus aliados. Prefiero alguien que trabaja en el baño de un Casino a alguien que compre llaves en Tiffany. No soporto la estupidez, no soporto el vacío que me provocan estas pendejas, no soporto sus ojos de plástico ni sus pelucas ni bustos postizos. Renuncio al plásticobaratero de Caléxico-Mexicali. Renuncio al qué dirán y al no me sportan. Renuncio a sus sexos estúpidos y vacíos, les basta un tequila para llorar. Les basta una salida para enloquecer y llamar hijos y maridos y casas y perros y autos, basta un tequila para que yo tenga que soportar gente que no sabe comportarse en una mesa, en un lugar, en un hotel, en un asiento, en un bar, en un elevador, en una silla, en una barra, en una puerta, en un sillón. Estoy muy vieja para esto y no tengo ganas de condescender. No puedo condescender en la imbecibilidad del tiempo, del espacio. No me puedo traicionar. No ahora. No cuando he crecido y volado. Cuando he nadado por los océanos del mundo ¿Tal vez estoy mal? Tal vez nadie está bien... Tal vez no debo volver a juntarme con las esposas desesperadas. No estoy hecha para esto. Me rindo.

Tuesday, March 31, 2009

De un rancho a otro.


No siempre la vida nos besa en la boca como dice Serrat. A veces nos da una bofetada, nos avienta un balde de agua, nos despierta de un grito... La mayoría de las veces, coquetea como la más puta de entre las putas. Y así, presa del coqueteo, decidí aventurarme.
Me escapé del desierto y sus calores. También escapé en su momento de los cerros y las playas, del “secuestraron a tu vecino” “mataron al conocido” “encajuelaron al Chuy”. En fin, me vine escapando de mi Baja California.
Crucé la frontera y manejé dos días por el Highway 10 hacia el este y hacia el sur. Destino final: Monterrey. Llegué como los que llegan tarde a todos lados, a la tierra prometida para los que quieren hacer lana. Los que quieren vivir el sueño “Regio”, donde palpita el alma del noreste, el Barcelona de México, dicen.
Después de siete meses, te puedo contar que me llevo de aquí:
La memoria de la Macroplaza y sus patrullas con ventanas blindadas, de payasos pobres queriendo bailar en quinceañeras, de puestos de “conchitas con elote” vacíos de clientes por las zonas tomadas por los “Zetas”, de civiles asalariados del narco protestando por la intervención del ejército en Nuevo León, helicópteros sobre mi terraza, la casa de arraigo azul añil que está en la esquina de mi cuadra, redadas en bares, capos asesinados, secuestros en San Pedro…
Ahora voy de regreso a mi tierra prometida: La tierra del dátil, los vinos y la buena pesca. La tierra del desierto, de los cerros y las playas. Y no es que prefiera una violencia que la otra. Sólo que una me es más conocida. Reviso el periódico y conozco a los protagonistas de los obituarios. Quiero tener centro, domicilio y patria. Conozco las flores de mis muertos. El dulce y tenebroso olor a Margaritas.

Thursday, February 05, 2009

Giros


Giros porque hoy 5 de febrero de 2009 regreso de donde vengo.
Justo de donde salí.
La única diferencia es que el viaje ha sido moderadamente divertido.
Por perverso.

Es todo.

Monday, November 12, 2007

Y otra vez voy.


Y otra vez voy.

Como dicen, con el corazón en la mano,
con las ilusiones en el piso,
con las lágrimas empacaditas,
me las traje aunque paguen sobrepeso.
Aunque me cueste arrastrarlas por el aeropuerto hasta el pilar donde te encuentro.
Ahi te esperaré.
Si abriéramos las maletas al vernos, te bañarías en ellas, inundaríamos la sala A de las salidas nacionales y las casetitas que te rentan los taxis. Y si abriéramos las maletas en el lobby donde siempre nos hemos quedado, inundaríamos de mis lágrimas hasta Paseo de la Reforma, la Casa de la Condesa y su Plaza Luis G. Cabrera. Los asistentes a los cafecitos no iban a saber si lo que les llueve es lluvia, la fuente de la plaza o las lágrimas que caen del balcón del hotel.

Lo bueno es que hoy no llegaremos ahi.

Hoy estrenamos otro hotel.
Hoy estrenamos otros elevadores, otras recepciones, otros pasillos y otros shampoocitos en la regadera.
Hoy estrenamos espacios nuevos para hablar, discutir y escuchar una y otra vez cómo es que yo no entiendo que tu no quieres ser mío. Y proablemente, no quieres pagar el precio de que yo sea tuya.

Aqui voy de nuevo.

Molesta entre la gente, cargando las pesadas maletas, hablando con extraños y escuchando sus historias chuecas… lejanas.. absurdas. Mentirosas.
Comparto el destino con 100 pasajeros y todos vamos a distintos lugares. Es como compartir la vida contigo.
Compartir la vida contigo, es comprar el pasaje con destino desconocido, es no saber la ruta, ni las escalas, ni lo que servirán de comer ese día. Estar contigo es no saber el clima, ni qué debo llevar puesto, ni si necesito pasaporte, o dinero, o visas…

Estar contigo es como esperar siempre subirte a primera clase y no alcanzarla nunca. Es ver la cortina de primera desde el pasillo muy lejos.. muy lejos. Soñar que un día tendrás para comprarte ese boleto y en el fondo sabes que esa cabina, -la de primera- nunca la vas a abordar.

Estar contigo es como llegar al hotel y tu cuarto esté ocupado. Es como no alcanzar boletos de cine… hacer una llamada y que suene ocupado.
Estar contigo es pedir a recepción que te despierten y no oir el teléfono de madrugada. Es tomar mil vuelos en los peores horarios, es quedarte atascado en el tráfico y perder el avión.

Estar contigo es ser un extranjero siempre. Estar contigo es nunca alcanzar la patria. Estar contigo es necesitar mapa de la ciudad de los recuerdos y tomar el metro y darte cuenta que la estación “besos” no pasa por la línea en que vas.

Estar contigo es tocar el vacío del idioma que no entendemos.
Estar contigo es tener otro uso horario y sufrir insomnios los días menos apropiados. Es poner en la puerta el letrero de “no molestar” y ser despertado por la camarista cuando mejor duermes.
Estar contigo es que se vaya la luz… estar contigo es como un hotel incendiado, como una amenaza de bomba en Atocha, como la noticia de un suicidio en Paris.

Estar contigo me vacía los bolsillos como en las casas de cambio de American Express. Estar contigo es no conocer los billetes del país y tardarte pagando en las cajas registradoras. Estar contigo es que las conecciones eléctricas no sean las mismas que en casa y no poder usar los aparatos. Es no poder escuchar la música. Es no poder amar en libertad.
Es no poder amarte.
Punto.

Monday, June 25, 2007

De viaje


Estoy aqui queriéndote
-a veces y no-
segura de que eres una dulce compañía...
eres un boleto de lotería,
eres un whisky a medio terminar (porque siempre se quiere más)
eres un decadente pastel de chocolate...
y asi pago mis culpas, una a una,
a golpe de soledades,
de hacerme amiga de los ruidos y las cosas más extrañas... todo por volverte a ver... todo por volverte a oir...
En este viaje terriblemente didáctico descubrí que ya soy amiga del aeropuerto y el bolero de la salida... soy confidente del botones y alcahueta de la mucama...
Y entre cita y cita conozco más las albercas, los elevadores y los pequeños jabocitos con su olor peculiar... tu no quieres más que un pentagrama sobre el Río de la Plata... no quieres más que lo que nunca sucedió... y yo sigo viniendo y tu sigues andando, en las calles empedradas del barrio antigüo y sus casas roídas, abandonadas...
Yo te sigo buscando, tu te sigues cansando...
Estoy empacando una vez más los sueños bien dormidos en el veliz rojo... ese, el que queda tirado en medio de mi habitación, rojo, abierto como un corazón.
Sigo aqui, guardando uno a uno los besos que no te di, las caricias que me debes...
Son casi las dos... es casi la hora en que te confieso, volvería mil veces a "besar la tierra que vas pisando". Volvería mil veces a ver tus ojos vacíos de mi. Volvería sin embargo mil veces, para ver, si a la mil y una, me dices: "No quiero vivir sin ti".

Vuelo número no me olvides.

Y aqui vengo con el "look" de venado asustado por las luces de un coche en medio de la carretera.
No he dormido por días, y lo que antes quitaba un Tafil, hoy lo trae tu olvido.
Aqui viene esta princesa destronada, con el vestido rasgado y la corona chimuela. -El cetro se lo quedó el de aduanas en el aeropuerto-
Traigo muchísimo equipaje en un veliz muy rojo. Es la alegoría de un corazón cargado, pesado, pagando sobreequipaje y cada vez que regresa conmigo regresa con menos cosas y más raspones.
Mi veliz rojo regresa mutilado y queda tirado en medio de la habitación 803... abierto, como un gran corazón desangrado, apuñalado.
Hoy las azafatas me llamaron "Señora" y me molestaron.
He dejado las esperanzas en la escalera de abordaje, se me cayeron hace como tres semanas, cuando por los amaneceres venía al aeropuerto a ensayar cómo sería el próximo viaje para verte. Ya me saludaba el perro del guardia, el de intendencia y la taradita del mostrador de Aviacsa. Al no verme otra vez, me han extrañado (Hoy me lo dijeron cuando salía mi avión). Yo sólamente les platico que las últimas semanas desaparecí del planeta. Quedó mi oficina, mi casa y mi cama vacías... los gatos no me volvieron a ver. El piso no me volvió a sentir.
Solamente logré reunir un poco de luz para levantarme de donde sea que me fuí para volar a verte otra vez: cargada de regalos, repleto mi veliz rojo con cambios de ropa para la noche o para el día... lo que si viene vacío es el compartimento donde guardo la esperanza.

Traigo el corazón en el equipaje de mano.
(No olvide sus pertenencias).

Wednesday, March 07, 2007

A propósito del D.F.

Llegaste como llegan los que van tarde a cualquier lado.
Llegaste como una tormenta, mojaste de lluvia mi espera aturdida por tus vendabales.
Te esperé como esperan los que añoran. Los que nostalgian. Los que no regresan.
Y asi pasaron las horas y los días, pasaron tus palabras y mis desazones, se quedaron los besos y el perfume de “no me olvides”.
Desde mi veliz siguen queriendo salir todas las oraciones que no hicimos, las veladoras que no encendimos, los vuelos que no tomamos y las cartas que no enviamos… Sobre todo quieren salirse los besos que nos faltaron, las verdades que no escupimos, las mentiras que no estrenamos.
Quiere salir el amor que nos tuvimos.. Él y yo platicamos –más seguido que no- y me dice muy despacito, en las noches de charcos de luna plena, cuando no puedo dormir, cuando tu imagen juega con mi memoria, cuando tu voz y tus canciones no me dejan oir… ahí, justo, en ese momento, susurra:
“Cree…”

Monday, January 29, 2007

Y me quedé sin tangos.


Y me quedé sin tangos...
no llegaron las milongas.
No pasó nada.
mi casa se llenó de flores,
de colores,
mis gatos ya te esperaban en el sillón.
Las ventanas de la sala sonreían maliciosas.
Sabían de tu llegada.
Todas las velas se encendideron,
los discos te esperaban bañaditos,
bien portados..
mis tacones se quedaron sin salir.
mis ilusiones se quedaron sirviendo whiskys
en la barra de la cocina.
Y tu no llegaste.
Te llevaste el último "creo en algo"
que me quedaba.

-Puedo cortar el aire que no respiramos juntos
con pedacitos de tu memoria.-

Puedo tirar las flores que tenía para
tu llegada.
Pero dime,
dónde pongo el amor,
la paciencia,
la añoranza,
el miedo,
la esperanza.
El perderte... cuando nunca te he tenido.

Y llegaste...

Y llegaste vestido de rosas
rosas salmón
rosas solas, hermosas,
melancólicas.
Las muy putas
se ríen de nosotros desde el florero,
se pasean frente a la coincidencia
de la nula existencia.

octubre 2006.